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Las 15 mejores canciones para una jubilación

Las 15 mejores canciones para una jubilación

La música de una jubilación no se elige por lo que más suena, sino por el momento en que va a sonar: la entrega del regalo, el vídeo de fotos, el brindis, el final de la comida. Aquí tienes 15 canciones ordenadas por ese momento, con la duración con la que conviene contar.

En una jubilación la música hace un trabajo que nadie ve. Un tema demasiado nostálgico justo después del discurso deja a media mesa mirando el mantel, y otro demasiado alegre en la entrega del regalo se lleva por delante la emoción del homenaje. Por eso esta lista va por función y no por popularidad: cada uno de los cuatro capítulos cubre un momento del acto, y cada canción está donde de verdad funciona. De todas tienes enlazada la grabación en YouTube para escucharla antes de decidir.

Una selección que funciona en casi cualquier jubilación
Si no quieres complicarte, este es el esqueleto: una canción para cada momento del acto, todas probadas, con la duración que deberías reservar.

MomentoElección seguraDuración
Fondo mientras llega la genteJoan Manuel Serrat, Mediterráneo (Enlace)sin límite, en bucle
Homenaje y entrega del regaloFrank Sinatra, My Way (Enlace)4 minutos y medio
Vídeo de fotosMercedes Sosa, Gracias a la vida (Enlace)3 a 4 minutos
Brindis y cierre del discursoColdplay, Viva la Vida (Enlace)4 minutos
Para que se levante la mesaKool & The Gang, Celebration (Enlace)lo que haga falta
O una canción que todavía no existe

En vez de un tema que ya han puesto en otras cuarenta despedidas, podéis encargar una canción escrita para esa persona: con su nombre, sus años en la empresa, las manías que todo el mundo conoce. Junto a nuestro socio Canción a Medida entregamos la letra y la grabación terminada, con música y voz. Así suena en dos estilos:

Ejemplo 1: balada folk
Ejemplo 2: pop acústico

Encargar la canción de jubilación →

El momento del homenaje

Es el minuto en el que todo el mundo mira a la misma persona: se le entrega el regalo, se le pide que diga algo, alguien saca el móvil. La música tiene que empezar de forma reconocible y aguantar sin cansar mientras se organizan los abrazos y las fotos. Cuenta con cuatro minutos largos, aunque el acto en sí dure dos.

1. Frank Sinatra, My Way

Es el himno de las jubilaciones por una razón: la letra repasa una vida entera y termina reivindicando las decisiones propias, justo lo que quiere oír alguien que cierra cuarenta años de trabajo. Crece despacio, así que puedes ponerla desde el principio y dejar que el volumen suba solo mientras se entrega el regalo. Un aviso: si la salida ha sido forzada, el tono triunfal puede sonar a burla.

2. Andrea Bocelli y Sarah Brightman, Time to Say Goodbye

La despedida solemne cuando el homenaje se hace en un salón grande o con mucha gente de fuera. Los dos primeros minutos son casi solo voz y piano, y ahí caben perfectamente las palabras del director o la entrega del ramo. Cuando entran los dos juntos, ya nadie habla. Ponla solo si el momento aguanta esa solemnidad: en una comida de doce personas suena excesiva.

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3. Joan Manuel Serrat, Cantares

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Difícilmente vas a encontrar una frase que encaje mejor con lo que le espera a alguien el lunes siguiente a su último día. Además es un tema que la generación homenajeada conoce de memoria, así que funciona como puente entre el discurso y el aplauso. El arranque es muy suave, súbelo un punto por encima de lo que te parezca necesario.

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Gracias y recuerdos

Es el bloque del vídeo de fotos y de las anécdotas. Aquí la letra importa más que en ningún otro momento, porque la gente la va a escuchar de verdad mientras mira la pantalla. Regla práctica: monta el vídeo sobre la canción y no al revés. Tres o cuatro minutos de fotos son suficientes, con cinco empiezan a mirar el móvil.

4. Mercedes Sosa, Gracias a la vida

La canción de agradecimiento por excelencia, y la que mejor acompaña un montaje de fotos antiguas. La voz de Sosa tiene peso suficiente para sostener imágenes sin texto, y el ritmo es tan regular que puedes cortar una foto cada ocho segundos sin que se note el pegote. Ojo con la letra si la persona atraviesa una enfermedad: hay estrofas que en ese contexto se leen de otra manera.

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5. Joan Manuel Serrat, Mediterráneo

Funciona menos como tema central y más como fondo perfecto mientras la gente llega y se sienta. No pide atención, no obliga a callarse y sitúa a todo el mundo en el mismo lugar emocional sin decir nada. Si el homenajeado es de costa, o si el regalo de la empresa es un viaje, la conexión se hace sola. Ponla en bucle a volumen bajo desde media hora antes.

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6. Antonio Vega, Lucha de gigantes

Para una jubilación de alguien que ha peleado mucho: un cargo duro, un servicio de urgencias, una obra. La canción reconoce el esfuerzo sin ponerse heroica, y esa mezcla encaja con quien no quiere protagonismo. Es frágil y bastante triste, así que va mejor a mitad del vídeo que al final. Termínalo con algo luminoso, o dejarás la sala más apagada de lo que la encontraste.

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7. Pablo Alborán, Solamente tú

La opción cuando quien se jubila viene acompañado y el homenaje incluye a la pareja, algo muy habitual cuando la empresa invita a las familias. Es la más reciente de este bloque, lo que ayuda si en la mesa hay hijos y nietos. El estribillo es muy conocido y arranca pronto, así que no la uses de fondo para hablar encima: compite con el que tiene el micrófono.

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La etapa que empieza

Después del recuerdo hay que girar el ambiente hacia delante, y ese giro es el momento más difícil de todo el acto. Estas cuatro canciones hablan de lo que viene y no de lo que se acaba. Es también el punto natural para pasar del discurso a la música: cierra con una frase corta, haz una pausa de dos segundos y que entre el tema.

8. Jarabe de Palo, Bonito

Una declaración de intenciones para los años que vienen: todo es bonito si se mira con ganas. El ritmo es alegre pero no de fiesta, o sea exactamente lo que necesitas justo después del vídeo de fotos, cuando la sala está sensible y todavía no toca bailar. Dura poco más de tres minutos y termina de forma clara, sin necesidad de fundido, algo que agradece cualquiera que maneje el portátil.

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9. Rozalén, Girasoles

La versión contemporánea de la misma idea: mirar hacia la luz. Encaja especialmente bien cuando la jubilada es una mujer y quien organiza quiere salirse del repertorio de siempre, que suele ser masculino y bastante antiguo. Tiene la ventaja de que casi nadie la ha oído en un acto de empresa, así que suena a elección personal y no a lista descargada de internet.

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10. Manu Chao, Me gustas tú

Es una enumeración de pequeños placeres cotidianos, que es justamente en lo que se convierte la agenda de alguien que ya no ficha. Sirve muy bien de fondo durante el aperitivo o el café, porque el bucle rítmico no molesta a las conversaciones. Y da mucho juego si el discurso hace la broma de la nueva rutina: enlaza el remate con el primer verso y la mesa lo pilla al vuelo.

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11. Coldplay, Viva la Vida

El tema del brindis. Empieza con esos acordes que todo el mundo reconoce en dos segundos, sube sin pausas y llega a su punto alto justo cuando se levantan las copas, si lo lanzas al empezar la frase del brindis. Es internacional, lo que ayuda cuando hay compañeros de otras filiales. Bájalo en cuanto termine el aplauso, porque la segunda mitad ya no aporta nada.

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Para que se levante la mesa

Llega el momento en que hay que decidir si la comida se acaba o se convierte en fiesta. Se decide en dos canciones: si las dos primeras no levantan a nadie, ya no se levanta nadie. Empieza por lo seguro y guarda las apuestas para después, cuando la pista ya esté ocupada.

12. Raphael, Mi gran noche

El puente perfecto entre la sobremesa y el baile, porque la cantan tanto los de sesenta como los de treinta, cada uno por motivos distintos. Casi nadie se pone a bailar con ella, y eso es precisamente lo bueno: se canta desde la silla, se ríe, y a partir de ahí ya cuesta menos levantarse. Ponla tú primero, antes que cualquier cosa moderna.

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13. Los del Río, Macarena

Polémica y eficaz. Tiene coreografía conocida, lo que resuelve el problema real de estas comidas: la gente no se levanta porque no sabe cómo bailar delante de sus jefes. Con esta sí sabe. Dura poco más de cuatro minutos en la versión remezclada, suficiente para llenar la pista y no tanto como para agotar la gracia. No la repitas más tarde, pierde todo el efecto.

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14. Fito & Fitipaldis, Soldadito marinero

Para el tramo en el que ya no se baila pero tampoco se quiere ir nadie. Es de esas que media sala canta a voces con el brazo por encima del hombro del de al lado, y ese tipo de foto es la que acaba en el grupo de WhatsApp al día siguiente. Va mejor con las luces algo bajadas y bastante después del café, nunca durante la comida.

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15. Kool & The Gang, Celebration

La más segura de todas si lo único que quieres es que se levante la mesa. Funciona sin entender la letra, la reconocen todas las edades y arranca con la fiesta ya montada, sin introducción que esperar. Guárdala para el punto en que la reunión amenaza con deshacerse, normalmente una hora después de los postres. Como último tema deja mejor sabor que cualquier balada.

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Si además te toca hablar, en cómo preparar un discurso de jubilación tienes la estructura, la duración recomendada y los errores que más se repiten.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la canción más puesta en una jubilación?

My Way de Frank Sinatra, seguida de Gracias a la vida de Mercedes Sosa y de Cantares de Serrat. Las tres repasan una trayectoria entera, que es justo lo que pide el momento del homenaje. La de Sinatra conviene evitarla si la salida no ha sido voluntaria.

¿Qué canción va bien para el vídeo de fotos?

Una de ritmo regular y letra clara, para poder montar las imágenes sobre los compases. Gracias a la vida y Bonito de Jarabe de Palo son las que mejor funcionan. Monta el vídeo sobre la canción elegida y no al revés, y no pases de cuatro minutos.

¿Cuántas canciones hacen falta para una jubilación?

Con cinco decisiones basta: fondo mientras llega la gente, homenaje, vídeo de fotos, brindis y arranque de la fiesta. El resto de la tarde lo puede llevar una lista larga o el propio local. Lo importante son las tres del centro, que son las que se escuchan de verdad.

¿Se puede encargar una canción propia para una jubilación?

Sí. Respondes unas preguntas sobre la persona, sus años en el puesto y las anécdotas que todos conocen, y recibes la letra escrita a medida y grabada con música y voz. Preparamos la canción de jubilación junto a nuestro socio Canción a Medida.

¿Qué música evitar en una jubilación forzada?

Todo lo que celebre el final como una victoria o hable de descanso merecido. My Way, con su repaso triunfal, y las letras sobre el tiempo que se acaba son las que peor caen. Ve a temas sobre lo que empieza, como Girasoles de Rozalén o Viva la Vida.

¿Cómo se pasa del discurso a la música sin que quede raro?

Cierra con una frase corta, deja dos segundos de silencio y que entre el tema ya a volumen final, sin subirlo poco a poco. Avisa antes a quien maneje el sonido y ensayad la señal. Y prueba el volumen en el local con gente dentro, porque una sala llena se traga la mitad.

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